miércoles, 13 de diciembre de 2017

El caso Teófilo: ¿doctor Jekyll y Mr. Hyde?

Por Anuar Saad

La tarea empezó a hacerse, y bien hecha. La directiva del equipo, en cabeza de su dueño Fuad Char decidió conformar un verdadero club. Uno en el que los abonados lo hagan sostenibles y él, a cambio, gratificaba a los seguidores con una nómina de lujo.

Y así fue. La directiva del club le cumplió a los barranquilleros, incluso, haciendo realidad ese viejo clamor de ver a Teófilo Gutiérrez terminando sus días de futbolista en el onceno de sus amores: el Junior de Barranquilla.

No se armó un equipo. En realidad, se armaron dos. Junior –y lo demostró—tiene plantel de lujo en la cancha y en la banca y así fue como durante tres meses y medio la afición vivió una verdadera luna de miel con el cuadro rojiblanco. Elogios iban, elogios venían. El “cha-teo” se tomó las redes de todas las formas imaginables. Hasta los circunspectos y poco gustosos de la Costa Caribe, los “expertos” comentaristas interioranos se desbordaron en halagos colmados de los más rebuscados adjetivos para calificar el desempeño de un equipo que, según todos, (incluyendo a la jauría cachaca), iba a ganar los tres torneos: la Copa Colombia, la Liga Águila y, claro, la Sudamericana.

No sé si los tres títulos se iban a lograr, pero de lo que sí estoy seguro es que, por lo menos, iba a pelear la final en cada una de ellas. Y así debió ser. Hasta que los demonios internos de Teófilo Gutiérrez emergieron, como siempre, y de un zapatazo acabó con la armonía de un equipo que estaba para grandes cosas. Y es que “el caso Teo” como ya lo llaman expertos de la psiquiatría en el país, es casi que una copia del famoso libro de R.L. Stevenson  El doctor Jekyll y Mr. Hyde”, donde el Doctor Jekill es el excelente futbolista, el jugador dueño de una calidad indiscutible, motor de su equipo y líder del mismo, y  Mr. Hyde es el monstruo en el que el doctor de desdobla y que termina arrasando con todo lo que encuentra a su paso.

Aunque lo ocurrido ha querido taparse por todos los medios, la situación de Teófilo es de dominio público porque, como en la famosa película, su pasado lo condena: tuvo líos en Racing, River y Lanus de Argentina y en el  Cruz Azul de México. Pero por ese sentimentalismo que caracteriza a los costeños, todos estábamos convencido que en Barranquilla, en su Junior del alma, la historia sería distinta. Teófilo Gutiérrez –cuando es el doctor Jekyll-  demuestra que futbolísticamente es sin duda de los mejores jugadores del país, dotado, además, con una calidad técnica que pocos poseen y una visión del campo de juego y un liderazgo innato para mover al equipo. Pero también demostró que, como el buen doctor, está muy lejos de deshacerse de sus “demonios” internos.

A pesar de los intentos de silenciar lo que pasó dentro del grupo, las versiones sobre su mal comportamiento son cada vez más fuertes. Roberto Ovelar en declaraciones a los medios de su país ya afirmó que sí fue cierto de la situación desmedida de Teo –cuando se convierte en Mr. Hyde-  en la que resultó afectada  su esposa. Y en los corrillos se da por hecho el grave percance con James Sánchez, al parecer, también por un lío de faldas que habría terminado, incluso, con su matrimonio.

Dentro del camerino muchos han testificado que la situación era incontrolable. Insultos iban y venían, improperios y actitudes que herían a sus compañeros. Ni el experimentado Julio Comesaña pudo meterlo en cintura. Teo terminó con sus reprochables acciones llevando al despeñadero un proceso que debió, desde su inicio, dar los mejores frutos.

No es coincidencia que un jugador sea el eje de las desavenencias dentro de todos los equipos por los que ha pasado. Ni el reconocimiento, ni la fama, ni la gloria ni su madurez, le han ayudado a crecer como persona. Sus acciones extra futbolísticas van a pasarle factura. Desconocemos que piensa José Pékerman de todo este escándalo en que se ha vinculado al jugador, pero sería lamentable (futbolísticamente hablando) que no sea tenido en cuenta para ir a Rusia.

Si Alexis Mendoza acepta dirigir a este Junior modelo 2018, sería bueno que antes hable personalmente con Teófilo y exija un comportamiento acorde a su posición de figura en el equipo y de ídolo de toda una hinchada. La Directiva del Club, su dueño y el nuevo director técnico, deben hacerle saber que la versión del Teófilo que queremos es la que se parece al doctor Jekyll. Y que entierre, para siempre, al odiado Mr. Hyde.


1 comentario:

  1. Otro mas que se pone la falda y el moño. Seria que si júnior gana si quiera uno de los 2 torneos esto sale a la luz. Que periodismo tan mediocre de no salir a publicar algo en medio de la supuesta crisis que se vivía en el camerino y asi sacar a la manzana podrida y ver si júnior podía ganar si quiera uno de los 2 torneos. Por que esperar ahora que perdio todo para habla de chismes que no ana sido confirmados por ninguno de los 2 jugadores. hasta que eso no pase no deja de ser chisme.

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